Un pedazo de tiempo
fugaz y violento,
que fue a parar
directo al mar.
Y lo tomaste sin saber
que habrías de morir en el.
Ya no hace falta
que me digas donde hallar
un rincón tibio
donde descansar y amontonar
este dolor.
Despilfarraste el ser
y un último grano de luz
se fue.
Dicen en la villa que tu vida
es una vida más.
Dicen que tu corazón no logró
embrujar jamás la soledad.
Y que va a ser de éste lugar
sin la piedad que hay en tus ojos,
sin el arrullo y melodía de tu voz.
Caen las hojas sobre el mar,
ya no hay más flores en la pálida ciudad.

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