Un mes apenas de melancolía y nostalgias,
de encaramarse entre estas oscuras telarañas,
que de pronto, se han vuelto una ciudad entera.
He vuelto después de todo;
el relente abrumador ha hundido inexorablemente,
cualquier posibilidad, de volver a encontrarte.
Ya ha completado su ciclo dramático,
este soliloquio perverso y desgarrador,
que precisaba de una habitación vacía,
repleta de sombras y enormes laberintos.
Extenuada se ha vuelto esta fascinación indómita;
hay algo en el aire además de este aroma a pétalos muertos,
y alegrías desarraigadas, no puedo verlo.
Me he vuelto un ciego;
este ínfimo rincón me ha marcado para siempre,
no están tus ojos aquí, no hay nadie.
Tendría que gritar tantas veces,
para volver a creer.

No hay comentarios:
Publicar un comentario