sin escuchar un solo latido este loco,
descubre en el techo enormes telarañas,
laberintos oscuros repletos de gentes y de nombres inconclusos,
aquella Rosa meditativa dibujada con frío rigor, suspende su universo hasta hacerlo plástico.
Se esconde en los rincones quiere olvidar, quiere nacer desde lo más hondo,
desde el derrumbe más definitivo y avasallador,
se mueve lentamente, se arrastra entre su propio barro,
no encuentra mas que letras muertas,
busca un nombre, aunque sea una letra o un número, un indicio de existencia.
¿Dónde estás?

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