jueves, 13 de mayo de 2010

Persianas del Pánico

Un viento blanco entra por el enorme ventanal,
hacia el salón vacío.

De pronto el súbito latir del reloj hace crujir las paredes,
la pintura de los cuadros se destiñe y cae en medio del salón,
parece todo mentira.

En el medio de la sala un hombre agoniza,
quiere gritar que esta ahí, quiere descolgar el teléfono por
última vez y saber que nadie aguarda del otro lado.

Un estruendo arremete en el salón,
callejones enormes se asientan en la extraña sala.

No hay nadie más.

No hay nadie perdido.

Sólo este latir de tiempo muerto.

Este último segundo de vida.

Este universo muerto.

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