miércoles, 11 de agosto de 2010

11 Agosto

Se me hacen un mar las horas,
se me hace eterno el paisaje,
se me mueren niños a cada minuto ahogados,
ahora mismo por ejemplo: no sé bien,
si caigo o sobrevivo, si estoy muerto o alucinado,
como aferrado a un péndulo infinito y desolador.

Ahora si,
te digo amor,
y siento que trago humo,
grandes ciudades contaminadas hasta la inmundicia
por la incontenible fiebre humana,
siento que camino sobre un hilo
con cien universos de fondo,
que hay una habitación
atestada de teléfonos y sólo
en uno estás tú,
cómo te explico,
si las paredes me gritan tu nombre en todas partes,
si los diccionarios están vacíos de tanto llorar,
si en mi calle, los perros trepan hasta la luna
para ladrarme desde lejos,
¿Me entiendes?
yo siempre lo supe y sin embargo,
no fui yo quien te buscó, amor,
alguien con más corazón,
que diseñaba castillos eternos,
con el solo sustento de unos ojos.
Ahora la lluvia cae, las páginas se endurecen
y lastiman, todo el mar se esconde tras mi ventana,
tienes que venir a verlo...

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