domingo, 1 de agosto de 2010

I

He sabido sumergirme una vez más
en el lago profundo de la muerte.
Mis manos estilando de negro,
el rostro, los dientes, el pelo,
todo cubierto, como para matarme
de un solo golpe, de una vez.

He sabido levantar los ojos,
para recibir el barro de frente,
y he sabido marchar de vuelta,
otro siglo de larga espera, para poder
sumergirme de nuevo a buscar.

Mi tesoro se me perdió,
lo tenía en la mano y se me perdió,
podría matarlo, podría matar tantas cosas,
la muerte nos deja tanto y tan poco, nos deja sentados,
expectantes, mudos, como cuando caen las gotas
en la ribera del río, hoy quiero morirme, de nuevo.

Quiero morir desde la risa más profunda, al llanto desatado,
como un animal sediento, como un hijo que se va para siempre,
he sabido hasta ahora inventar el pan, las voces, los ojos de la gente,
he construido grandes ciudades en mi espalda, en mi frente,
me han poblado tantas veces, los pulmones ensangrentados.

El colapso viene con la resignación, con el balde de agua fría al corazón,
El colapso desanuda las cortinas y abre las ventanas, para descubrir la noche infinita.
El colapso lo traes tú, pero pudo ser cualquiera.

Ahora que respiro, escucho que afuera canta un niño, los arboles me rugen en la puerta,
se desatan largas pláticas con el viento, siento que no hay más que un aroma ácido que
envuelve mi garganta en un suspiro o un sollozo, la luna brilla insolente detrás de una nube.

Ahora me replanteo el universo, me replanteo las leyes que rigen el tiempo y los astros,
la lluvia y el rocío, creo que ahora si puedo volverme pájaro o canción, o tal vez campana o silueta.

Todo se derrumba, y por fin estoy en paz,
las ventanas cortan las luces,
los amigos cierran sus puertas,
la ciudad se tranquiliza y la noche me absorbe inevitable,
para volverme parte de ella, para sentir el gozo,
limpio, único, para gritar por última vez y dejar correr el brillo
desde el cielo, para que no me alcancen, ni me busquen y mucho
menos me encuentren, para ahogarme como supe de niño,
debajo, bien abajo, de la sombra.

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