que en uno mismo:
Asume una vez tu nombre
y lo tendrás para siempre,
como una cicatriz inevitable.
Asume de una vez este andar
callejero y tremebundo y tal vez
comprendas por qué lo digo.
Más de una vez me han detenido
de reojo en la calle, los gritos invisibles
en pleno rostro, como un golpe.
Más de una vez me han secuestrado
décadas enteras, largos siglos, por
aventurarme a mirar entre rejas.
Asumir es resignarse; suplicarle al sol
un rayito inocente, que nazca desde el suelo.

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